Tus ojos color miel, tu boca sabor chocolate, esa sonrisa caída del cielo de la cara de un ángel...
Una mirada intensa como el propio hielo, una simple palabra bastaba para hacerme la mujer más feliz del mundo, pero no te atreviste, solo me miraste, haciendo que me derritiera como un helado de fresa...
Mi corazón palpitaba con fuerza, sin dejarme un solo momento para respirar. Nos abrazams, te miré, me miraste; las cabezas se acercaban para culminar en un gran beso que sellara aquel amor de media noche.
La fuerza con la que me agarrabas contra tu pecho, hacía que me sintiera en una nube, como si solo existiéramos en este universo tan extraño.
me besaste, y sentí que flotaba, te besé, y sentí que me elevaba. Aquel momento se me quedaría grabado en la memoria para el resto de mi vida.
Te alejaste corriendo; me quedé de pie, bajo la lluvia, observando como te escapabas de mis brazos. Pero estaba feliz, te quiero... y eso no lo cambia nadie...


¡¡Quieroooooooooo mueeeeeeeertes!!
Que a los protas se les vaya la pinza y que te cargues a más gente del Pío con nombres en clave ¬¬
No movidas romanticonas ¬¬
Saaaaaaaaaangre *¬*
Por cierto, ¿cuándo escribirás algún asesinato que yo cometa? (LL)
PD: Aurelio no pienses mal de mí; el de la idea de los asesinatos fue Pepe (LL)